La boda de Paulina López Portillo y Pascual Ortiz Rubio Downey, herederos de dos linajes presidenciales mexicanos, tenía todos los ingredientes de un evento de alta sociedad. Pero nadie esperaba el momento que se robó la noche: Luis Miguel apareció como invitado sorpresa e interpretó dos canciones que dejaron atónitos a los asistentes.
El cantante, quien mantiene una relación notoriamente celosa de su privacidad, accedió a cantar en un gesto que los presentes interpretaron como señal de cercanía con las familias. Los videos que se filtraron en redes sociales muestran a un Luis Miguel en plena forma vocal, arrancando ovaciones en un salón donde el champán y los arreglos florales competían con el brillo de su presencia.
El enlace unió a dos apellidos que marcaron la política mexicana del siglo XX: López Portillo, presidente de 1976 a 1982, y Pascual Ortiz Rubio, mandatario de 1930 a 1932. La boda se celebró en un exclusivo recinto de la Ciudad de México con una lista de invitados que reunió a figuras del empresariado, la política y el mundo del espectáculo.
Para Luis Miguel, la aparición se suma a una racha de momentos públicos que han reavivado el fervor de sus seguidores, quienes especulan sobre nuevas fechas de conciertos en México tras el éxito arrollador de su última gira mundial.




