Los talibanes celebraron su regreso al poder con un desfile frente a la antigua embajada de Estados Unidos y presentaron el aniversario como una victoria sobre Occidente. La exhibición militar contrastó con la crisis de derechos que describen organismos internacionales.
La UNESCO estima que 2.5 millones de niñas están excluidas de la educación secundaria y universitaria. ONU Mujeres reporta que la mitad de las afganas sale de casa apenas una o dos veces al mes debido a las restricciones.
Solo Rusia reconoce formalmente al gobierno talibán. Al mismo tiempo, las necesidades humanitarias aumentaron en 3.5 millones de personas desde su llegada y los recortes de ayuda redujeron alimentos, atención médica y apoyo para desplazados.
El régimen ha conseguido mantenerse, pero su estabilidad se apoya en aislar a la mitad de la población. La celebración militar no resuelve el costo generacional de niñas sin escuela ni la dependencia de una asistencia internacional cada vez menor.






