Justin Bieber regresó a Coachella con el show más inesperado del festival: se sentó frente a una laptop, dejó que los comentarios de YouTube eligieran qué cantar y terminó reproduciendo clips virales como “Deez Nuts” y “Double Rainbow” entre sus propios éxitos.
El formato minimalista llevó al escenario a “Baby”, “That Should Be Me” y “Never Say Never”, con The Kid LAROI, Dijon, Tems, Wizkid y Mk.gee como invitados sorpresa. El internet se partió entre quienes lo llamaron genialidad y quienes lo tacharon de flojera disfrazada de concepto.
Figuras como Katy Perry y Zara Larsson reaccionaron en redes, mientras la merch del show se revendía en eBay a precios exorbitantes y Hailey Bieber respondía al dedicatoria íntima que él le lanzó desde el escenario.
La mexicana Ximena Sariñana salió a defender el espectáculo: lo llamó “un momento chido” y dijo que la atmósfera íntima era justo el gancho del show, sumándose a una ola de celebridades latinas que vieron en la apuesta un gesto vanguardista más que un tropiezo.

