Académicos de ingeniería civil de la Universidad Iberoamericana evaluaron la infraestructura del Tren Interoceánico tras un descarrilamiento y concluyeron que el proyecto emplea un diseño obsoleto. Según su análisis, el trazado y las vías corresponden a la década de 1930 y no fueron concebidos para transportar pasajeros.
Indicaron que el tren usa locomotoras antiguas y que las durmientes son una mezcla de madera y concreto, lo cual genera vibraciones desiguales y reduce la estabilidad. Esto, sumado al desgaste de los rieles, incrementa el riesgo de accidentes.
Los especialistas sostienen que la causa del descarrilamiento no se limitó a una supuesta velocidad excesiva, sino que obedeció a problemas estructurales y de diseño. Señalaron que los carros de pasajeros fueron adaptados a partir de unidades de carga, lo que compromete la seguridad de los usuarios.
En su informe, los ingenieros recomiendan renovar totalmente la infraestructura, sustituir las locomotoras y modernizar las vías para adecuarlas al transporte de pasajeros. También instan a realizar auditorías técnicas independientes antes de reanudar el servicio para evitar nuevos incidentes.



