El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que la inflación en México alcanzó 4.02% anual en febrero, superando nuevamente el rango objetivo de 3% establecido por el Banco de México. Esta aceleración contrasta con el comportamiento desinflacionario observado en meses anteriores y representa un desafío para la política monetaria.
Los componentes que más presionaron al alza fueron los precios de alimentos y energía, sectores donde la volatilidad internacional tiene mayor impacto en el mercado interno. Los derivados del petróleo y los productos agrícolas experimentaron aumentos que se trasladaron a los precios finales para el consumidor.
El Banco de México ya ha iniciado un ciclo de reducción de tasas de interés desde noviembre del año anterior. Sin embargo, la aceleración inflacionaria observada en febrero sugiere que la desinflación podría avanzar a un ritmo más lento del anticipado por la institución.
Analistas anticipan que el Banxico evaluará con detenimiento los datos del próximo mes para determinar si la inflación regresa a la senda deseada o si es necesario ajustar la cadencia de recortes de tasas. La meta del banco central es que la inflación converja a 3% en el mediano plazo.





