La tensión militar en Oriente Medio registró una nueva escalada este lunes, después de que los rebeldes hutíes de Yemen anunciaran ataques contra instalaciones estratégicas de Arabia Saudita, incluidos el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad, y estaciones de bombeo de petróleo.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, aseguró que sus fuerzas lanzaron un misil balístico contra el aeropuerto de la capital saudita y afirmó que el proyectil había alcanzado su objetivo.
Sin embargo, las autoridades de Arabia Saudita no confirmaron inmediatamente los impactos anunciados por el grupo insurgente.
Por su parte, la coalición militar encabezada por Riad informó que sus sistemas de defensa interceptaron un misil dirigido hacia la capital y que posteriormente destruyeron dos plataformas de lanzamiento ubicadas en Saná, Yemen.
La coalición también anunció operaciones militares contra infraestructura utilizada por los hutíes para almacenar misiles balísticos, así como ataques dirigidos a instalaciones y rutas de abastecimiento de los rebeldes.
El incremento de las hostilidades genera preocupación internacional porque las instalaciones petroleras sauditas representan una parte esencial de la infraestructura energética mundial.
Las estaciones de bombeo del oleoducto este-oeste permiten transportar petróleo desde el interior de Arabia Saudita hacia la costa del mar Rojo, una ruta especialmente relevante ante las alteraciones del tráfico marítimo en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
El conflicto también ha provocado importantes afectaciones a la aviación comercial. De acuerdo con datos de la firma especializada Cirium, entre el 8 y el 25 de octubre fueron cancelados aproximadamente 86% de los vuelos programados en el principal aeropuerto de Riad.
Estas interrupciones han afectado conexiones internacionales, actividades empresariales y operaciones de aerolíneas que utilizan Arabia Saudita como destino o punto de conexión.
Ante el deterioro de la seguridad regional, representantes de Arabia Saudita, Turquía y Pakistán tienen previsto mantener contactos diplomáticos con autoridades iraníes, con el objetivo de reducir el riesgo de una confrontación de mayores dimensiones.
La situación representa un nuevo obstáculo para los esfuerzos internacionales destinados a estabilizar Yemen, país que enfrenta desde hace años una crisis humanitaria y un prolongado conflicto armado.
Mientras continúan las operaciones militares, los mercados energéticos y los gobiernos de la región permanecen atentos a cualquier incidente que pueda interrumpir el transporte de petróleo o extender los enfrentamientos hacia otros países.





