Guadalajara amaneció este martes con señales de retorno a la normalidad que dos días atrás parecían imposibles: el Siteur reportó operaciones al 100%, las rutas convencionales de camiones arrancaron al 60%, las tiendas de conveniencia abrieron sus puertas y las sucursales bancarias retomaron actividades de manera escalonada. El gobernador del estado emitió un comunicado agradeciendo a transportistas, empresarios y trabajadores que contribuyeron a la recuperación.
Sin embargo, la normalidad era parcial y frágil. De los más de 200 vehículos que el CJNG incendió en las calles de Puerto Vallarta y la zona metropolitana como represalia por la muerte de El Mencho, solo 60 habían sido retirados. Las imágenes de automóviles carbonizados en avenidas principales continuaban circulando en redes sociales y generando reacciones de indignación y temor.
Las escuelas en la zona metropolitana reanudaron clases, aunque muchas familias optaron por no enviar a sus hijos. En la Ciudad de México, el sistema de alertas tempranas reportó un vehículo incendiado en la alcaldía Tlalpan, señal de que los tentáculos del CJNG no estaban limitados geográficamente a Jalisco. Las carreteras, que habían estado bloqueadas en múltiples puntos del país, mostraban una apertura progresiva aunque sin garantías totales.
El exsecretario de seguridad pública expresó públicamente su preocupación por los efectos que esta crisis podría tener a mediano plazo, comparándola con el precedente del Culiacanazo de 2019. La pregunta es si la estructura del CJNG, descabezada pero no destruida, mantendrá la capacidad operativa para repetir episodios de este tipo.




