El Fondo Monetario Internacional corrigió al alza su proyección para México: el PIB crecerá 1.6% en 2026, una décima más que su estimación previa. El ajuste llega en medio de un ciclo global turbulento y un entorno interno que apenas comienza a reacomodarse.
La recuperación se explica por la consolidación fiscal del gobierno federal, la pausa en la política monetaria restrictiva y el alivio parcial de las tensiones comerciales con Washington. El pronóstico para 2027 también mejoró: pasó de 2.1% a 2.2%, otra señal de que el organismo percibe a México fuera de la zona de contracción.
El matiz incómodo está en los precios. El FMI advierte que la inflación mexicana podría registrar nuevos máximos en los próximos meses por los coletazos del conflicto en Medio Oriente y anticipa que cerrará el año en 3.9%, todavía por encima del rango objetivo del Banco de México.
El dato aterriza en una semana clave: Sheinbaum acaba de blindar la canasta básica con empresarios, Hacienda prepara el Paquete Económico 2027 y los mercados observan cómo reacciona el peso a las fluctuaciones del petróleo tras la reapertura de Ormuz.

