Una fiesta de XV años celebrada en el Centro de Convenciones de Villahermosa, Tabasco, se convirtió en el evento más comentado de redes sociales en México. La celebración de María Fernanda, conocida como 'Mafer', incluyó una alfombra roja, una estatua de la Libertad como pastel, temática inspirada en Nueva York, la conductora Galilea Montijo como presentadora, y actuaciones de Belinda —quien llegó expresamente desde Madrid donde grababa una serie—, J Balvin, el cantante de corridos Xavi y la agrupación Matute. Se estima que el festejo costó alrededor de 45 millones de pesos.
La celebración se volvió viral cuando el fotógrafo Antonio Tizoc compartió imágenes en Instagram que mostraban la magnitud del evento. Lo que comenzó como un trending topic de lujo se transformó rápidamente en una investigación colectiva sobre el origen de la fortuna del anfitrión. Juan Carlos Guerrero Rojas, padre de la quinceañera, fue identificado como empresario petrolero originario de Comalcalco y propietario de Petroservicios Integrales México S.A. de C.V., una firma dedicada a exploración, perforación y manejo de equipos para la industria petrolera que en 2023 obtuvo contratos con Pemex por 104 millones de dólares. Según la columna de Atzayaelh Torres, el evento habría sido apadrinado por Marcos Torres Fuentes, subdirector de Producción de Pemex en la región sur.
El contexto económico de Tabasco amplificó la controversia: según datos del INEGI, el 34.8% de la población del estado —881,500 personas— vive en pobreza multidimensional, y Tabasco ocupa el primer lugar nacional en carencia alimentaria, con el 32.1% de sus habitantes sin acceso a una alimentación nutritiva y adecuada. Las redes sociales se llenaron de comentarios que oscilaron entre la admiración por el espectáculo y la indignación ante la brecha que reveló.
Galilea Montijo aclaró posteriormente que fue como invitada y no como conductora contratada, aunque los videos muestran claramente su papel como animadora del evento. La polémica alcanzó a Pemex, cuya área de comunicación no se pronunció sobre los vínculos entre el empresario y la paraestatal. El caso puso de nuevo sobre la mesa el debate sobre la opacidad en los contratos del sector energético y sobre el modelo de negocios que rodea a las empresas de servicios petroleros en el sureste del país.

