El Departamento del Interior de EE. UU. publicó una regulación que simplifica el proceso para obtener licencias de minería en aguas internacionales. La nueva norma unifica la revisión ambiental y de seguridad en un único trámite, eliminando pasos duplicados y reduciendo los tiempos de aprobación.
La medida fue celebrada por empresas como The Metals Company, interesadas en extraer nódulos ricos en cobre, níquel y cobalto del fondo marino. Sus directivos señalaron que una legislación más ágil alentará la inversión y permitirá a Estados Unidos competir con otros países en la carrera por los minerales críticos para la transición energética.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas expresaron inquietud. Científicos advirtieron que el ecosistema de aguas profundas es frágil y aún poco conocido, por lo que acelerar los permisos podría causar daños irreversibles. Pidieron mayores estudios de impacto y un enfoque de precaución.
Funcionarios del gobierno dijeron que la regla no elimina los requisitos de evaluación ambiental y que se realizarán consultas con organismos internacionales. La discusión refleja el creciente interés en la minería submarina, impulsada por la demanda de minerales para baterías y tecnologías verdes, frente a preocupaciones sobre la preservación de los océanos.


