El gobierno federal anunció la adquisición de 816 equipos de alta tecnología para la atención médica en hospitales públicos durante 2026, incluyendo mastógrafos, tomógrafos computarizados, resonadores magnéticos y aceleradores lineales para tratamiento de cáncer. La secretaria de Salud, Olivia López Arellano, señaló que la inversión busca reducir la brecha tecnológica entre el sistema público y el privado, particularmente en oncología.
La noticia llega en un contexto de alta demanda: México registra cada año alrededor de 200,000 nuevos casos de cáncer, y una de las principales barreras para mejorar la supervivencia es el diagnóstico tardío, frecuentemente asociado a la falta de equipo de imagen en hospitales regionales. Un acelerador lineal para radioterapia puede costar más de 20 millones de pesos, lo que hace imposible su adquisición para la mayoría de los estados.
La estrategia contempla distribuir los equipos con criterio epidemiológico, priorizando las regiones con mayor incidencia de cáncer de mama, cervicouterino y de pulmón. Sin embargo, críticos del sector señalan que de nada sirve tener máquinas si no hay suficientes radiólogos, oncólogos y técnicos capacitados para operarlas.
El reto no es menor: México tiene apenas 1.2 radiólogos por cada 100,000 habitantes, muy por debajo del promedio de la OCDE. La brecha entre infraestructura y capital humano es uno de los desafíos más persistentes del sistema de salud nacional.

