La contingencia ambiental por el derrame de petróleo en el Golfo de México alcanzó una escala sin precedentes recientes: más de 600 kilómetros de mar contaminado, fauna marina muerta y una nueva mancha de 53 kilómetros detectada cerca de la plataforma Abkatún de Pemex. El desastre ecológico, que comenzó a principios de febrero, sigue expandiéndose sin que las autoridades hayan identificado oficialmente al responsable.
Investigaciones independientes señalan que entre el 6 y el 10 de febrero, una embarcación no identificada permaneció en las cercanías de la plataforma marina de Abkatún, en aguas de Campeche, donde habría iniciado el vertido. A partir del 11 de febrero la descarga se intensificó drásticamente, multiplicando el volumen de crudo en el agua.
Hasta el momento, se han encontrado al menos siete tortugas marinas, dos delfines, dos manatíes y un pelícano afectados por hidrocarburos, la mayoría sin vida. Pemex reporta haber retirado más de 430 toneladas de petróleo del mar, mientras Greenpeace calcula que el área afectada equivale a más de mil veces la superficie del Zócalo capitalino.
Pemex asignó 35 millones de pesos para mitigar las pérdidas y reactivar la economía pesquera y agrícola de las comunidades costeras afectadas. Sin embargo, organizaciones ambientalistas exigen una investigación transparente y la identificación del llamado barco fantasma que habría originado la catástrofe.



