El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos formales contra un ciudadano estadounidense acusado de abastecer con armamento a dos de los cárteles mexicanos más poderosos: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa. La acusación describe una red de tráfico de armas que operó durante meses y que presuntamente suministró rifles de asalto y otras armas de alto calibre a ambas organizaciones.
El caso llega en un momento de alta tensión entre México y Estados Unidos en materia de seguridad, con el CJNG recién declarado organización terrorista en Argentina y bajo creciente presión internacional. Las autoridades estadounidenses señalan que el tráfico de armas desde el norte es uno de los factores que más ha contribuido al incremento de la violencia en México en los últimos años.
Según los documentos del tribunal, el acusado actuaba como intermediario entre vendedores de armas en Estados Unidos y operadores de los cárteles en México, utilizando prestanombres y métodos para eludir los controles fronterizos. Las armas eran ingresadas en vehículos de carga con doble fondo, una modalidad que las autoridades han denominado 'hormigueo invertido'.
México ha reclamado en múltiples ocasiones que la falta de regulación en la venta de armas en Estados Unidos tiene consecuencias directas en la seguridad de su territorio. El caso podría reforzar el argumento mexicano en las próximas conversaciones binacionales sobre seguridad, aunque también pondrá a prueba la voluntad de Washington para actuar con firmeza contra sus propios nacionales vinculados al crimen organizado.

