La presidenta Claudia Sheinbaum encendió el debate energético del país al anunciar que Pemex podría contratar tecnología extranjera para realizar fracking sustentable en México, una técnica de extracción de gas no convencional que fue prohibida durante el sexenio anterior por sus riesgos ambientales. Sheinbaum aclaró que los recursos naturales seguirán siendo del Estado, pero que explorar opciones tecnológicas es parte de una estrategia de soberanía energética.
El grupo interdisciplinario de científicos y académicos convocado para analizar la viabilidad del fracking en México entregará su informe de impacto ambiental, costos y beneficios en dos meses, un plazo que el gobierno considera suficiente para tomar una decisión informada. La iniciativa llegó tras meses de presión por la caída en la producción de Pemex y el aumento en la importación de gas natural desde Estados Unidos.
Organizaciones ambientales advirtieron que el fracking implica riesgos de contaminación de mantos acuíferos, sismos inducidos y emisiones de metano que contradicen los compromisos climáticos de México. 'No hay fracking sustentable; eso es un oxímoron', declararon representantes del Pacto por el Futuro Climático, que convocaron a marchas en cinco ciudades.
En el otro lado del debate, economistas y representantes de la industria señalan que el gas no convencional podría reducir la dependencia energética del país y abaratar los costos industriales, que han sido un lastre para la competitividad de la manufactura mexicana en los últimos años.

