Ataques israelíes contra el sur de Líbano dejaron al menos once muertos, incluidos tres niños y dos mujeres. La ofensiva fue la más letal desde el alto el fuego y volvió a desplazar a cientos de personas.
Siete miembros de una familia murieron en una vivienda de Ansar y otras cuatro personas en Deir el Zahrani. Al menos 19 resultaron heridas mientras equipos de rescate buscaban entre edificios destruidos.
Israel afirmó que respondió a un ataque de Hezbolá que hirió gravemente a tres soldados y que sus objetivos eran instalaciones del grupo. También sostuvo que no sabía que había civiles en uno de los lugares atacados.
La escalada amenaza unas negociaciones todavía frágiles y expone a comunidades que apenas comenzaban a volver. Cada intercambio reduce el margen diplomático y aumenta el riesgo de que el frente libanés recupere la intensidad de una guerra abierta.






