En Pachuca, Hidalgo, el gobierno municipal ordenó el borrado de los murales del Jardín del Arte y de otras zonas de la ciudad sin notificar previamente a los artistas creadores de las obras. Entre los trabajos eliminados figura el mural 'De Relatos y Brochas', una pieza seleccionada por el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Hidalgo 2023, que representaba, según su autor Eduardo Zamora, memoria colectiva e identidad local.
El alcalde Jorge Reyes Hernández justificó la decisión argumentando que las obras ya no eran arte porque estaban 'vandalizadas' con rayones y pintas. La declaración generó un alud de críticas en redes sociales y provocó la reacción formal de la Secretaría de Cultura de Hidalgo, que reprobó el borrado y subrayó que 'no se puede llegar y borrar el trabajo de los artistas' sin un proceso de consulta previo con la comunidad creativa.
Varios artistas afectados denunciaron la falta de diálogo y exigieron que el municipio reconociera el daño causado a obras respaldadas institucionalmente. La polémica puso de relieve la tensión entre las administraciones públicas y las comunidades artísticas en espacios urbanos, donde la propiedad del arte callejero y los criterios para su conservación siguen sin estar claramente regulados en México.
Frente a la presión pública y mediática, el ayuntamiento anunció que el arte volverá al Jardín del Arte mediante una nueva intervención que involucra a ocho artistas. Sin embargo, el anuncio no cerró la discusión: varios creadores sostienen que la iniciativa no subsana el daño ya hecho y que el proceso de convocatoria para la nueva intervención tampoco fue suficientemente abierto ni consultivo.

