La publicación de miles de páginas de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos arroja luz sobre los mecanismos de captación y abuso que operaban en torno al empresario Jeffrey Epstein. Las víctimas eran registradas por un asistente al llegar a la mansión de Palm Beach y luego llevadas a una habitación donde se les pedía dar masajes que derivaban en actos sexuales.
Los archivos indican que las adolescentes recibían alrededor de 200 dólares tras cada sesión y que eran presionadas para reclutar a otras menores para el mismo esquema. Algunas relataron que sufrieron amenazas cuando intentaron denunciar lo ocurrido y que el círculo de abuso se extendió a varias de sus amistades.
Además de la narración de las víctimas, los expedientes contienen testimonios de personal de seguridad y empleados que, según señalan los informes, facilitaron el acceso de Epstein a las menores. Sin embargo, las autoridades advierten que parte del material puede contener información no verificada y relatos que no han sido corroborados.
Organizaciones de derechos humanos y sobrevivientes piden que los documentos sirvan para reabrir investigaciones contra quienes facilitaron la red de explotación. El caso reaviva el debate sobre la impunidad de redes de trata y la responsabilidad de figuras públicas vinculadas a Epstein.


