La coalición gobernante enfrenta tensiones internas debido a la falta de acuerdo sobre puntos clave de la nueva reforma electoral. Representantes de Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no han logrado unificar criterios respecto a la iniciativa que se prevé enviar al Congreso, lo que ha generado incertidumbre sobre los plazos para su discusión.
Las discrepancias se centran en aspectos técnicos y de distribución de representación que afectarían a los partidos minoritarios de la alianza. Legisladores de las distintas bancadas han mantenido reuniones a puerta cerrada en un intento por destrabar las negociaciones y presentar un frente unido ante la oposición.
Desde la dirigencia de Morena se ha hecho un llamado a priorizar el proyecto de transformación por encima de intereses particulares, advirtiendo que la demora pone en riesgo la aprobación de la reforma en el actual periodo legislativo. Sin embargo, los aliados han manifestado que no darán su brazo a torcer en temas que consideran vitales para su supervivencia política.
Analistas políticos señalan que este desacuerdo representa una prueba significativa para la cohesión del bloque oficialista bajo la nueva administración federal. La resolución de este conflicto será determinante para la agenda legislativa de los próximos meses y para la estabilidad de la alianza electoral.



