La situación política en Venezuela alcanzó un nuevo punto de tensión tras las declaraciones de Delcy Rodríguez, quien denunció públicamente que el gobierno de Estados Unidos ha emitido amenazas directas contra la integridad del alto mando chavista. Según la funcionaria, estas advertencias surgen como respuesta a la reciente detención de Nicolás Maduro, un hecho que ha sacudido el tablero geopolítico regional.
Rodríguez, actuando como vocera principal del oficialismo en esta crisis, aseguró que Washington busca forzar un cambio de régimen mediante la intimidación, afirmando que han recibido mensajes advirtiendo que 'los matarían' si no ceden ante las presiones externas. La denuncia fue presentada ante la comunidad internacional como una violación flagrante de la soberanía nacional.
Paralelamente, se reportan movimientos diplomáticos intensos, con aliados del gobierno venezolano buscando apoyo en foros multilaterales para condenar lo que califican como una agresión imperialista. Por otro lado, sectores de la oposición y países críticos del chavismo observan con cautela el desarrollo de los acontecimientos, esperando una transición democrática.
La incertidumbre reina en Caracas, donde las fuerzas de seguridad se mantienen en alerta máxima. Analistas advierten que el escenario es volátil y que la retórica agresiva de ambas partes podría desembocar en una mayor inestabilidad si no se establecen canales de diálogo efectivos.




