Cuba atraviesa su peor crisis energética en memoria reciente. En menos de diez días, la isla sufrió tres apagones nacionales que dejaron a sus más de 10 millones de habitantes completamente sin electricidad. El 16 de marzo colapsó el sistema eléctrico nacional completo; el 21 se repitió el escenario; el régimen habla ahora de un estado de emergencia energética mientras busca soluciones que no terminan de llegar.
La causa profunda es un cerco energético que se ha ido estrechando desde finales de 2025. El Comando Sur de los Estados Unidos coordinó la captura de al menos diez tanqueros vinculados a la red de suministro cubana entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, incluyendo barcos con millones de barriles de petróleo destinados a la isla. Cuba lleva tres meses sin recibir suministros regulares de diésel, fuel oil ni gas licuado.
En La Habana los cortes de luz alcanzan 15 horas diarias; en provincias del interior, los apagones han llegado a durar 48 horas continuas. Los hospitales operan con generadores de emergencia que también empiezan a quedarse sin combustible. Las colas para conseguir alimentos y agua potable se alargan cada día.
El régimen de Miguel Díaz-Canel atribuyó la crisis al 'bloqueo imperialista' y advirtió sobre una posible agresión militar de Estados Unidos, aunque analistas independientes señalan que el colapso obedece también a décadas de falta de inversión en infraestructura eléctrica. Cálculos independientes estiman que sanear el sistema requeriría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares.

