En su 56° aniversario, el Día Internacional de la Tierra convoca a ciudadanos, instituciones y gobiernos locales bajo el lema 'Nuestro Poder, Nuestro Planeta'. En México, la conmemoración toma dimensiones críticas: el país enfrenta presiones ambientales severas que incluyen deforestación acelerada, escasez hídrica en el norte y la crisis de Pemex, técnicamente en quiebra y sin una hoja de ruta clara hacia fuentes de energía limpia.
La UNAM abrió sus puertas para actividades especiales en Universum, el Museo de las Ciencias, donde los visitantes pueden explorar el impacto de los residuos en los ecosistemas, participar en talleres de paleontología y aprender sobre el ciclo del agua. Decenas de organizaciones civiles organizaron jornadas de limpieza en playas, ríos y bosques de todo el territorio nacional.
Expertos señalan que, pese a los compromisos internacionales firmados por México, el país sigue invirtiendo en infraestructura de combustibles fósiles sin diseñar una transición energética creíble. El presupuesto 2026 asignó apenas 1,500 millones de pesos a Medio Ambiente, una cifra que organizaciones ecologistas califican como insuficiente para los retos que enfrenta el país.
A nivel global, la conmemoración de 2026 destaca la urgencia de que los ciudadanos asuman un papel activo en la transición ecológica, sin esperar únicamente respuestas de los gobiernos. En México, la contaminación del agua y el aire en las grandes ciudades sigue siendo uno de los principales factores de mortalidad evitable.

