Las autoridades guatemaltecas informaron que un agente de la Policía Nacional Civil, herido en un ataque de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, murió en el hospital. Con su deceso, la cifra de policías asesinados desde el inicio de una ola de violencia se elevó a once.
Los ataques comenzaron después de que el gobierno trasladó a líderes pandilleros a prisiones de máxima seguridad y reforzó el control de los centros penitenciarios. En represalia, las bandas criminales emboscaron patrullas y asesinaron a los agentes Sergio Iván García Hernández y Luis Alexander Zetino.
El presidente Bernardo Arévalo decretó un estado de sitio de 30 días en las zonas más afectadas y aseguró que no negociará con las pandillas. Pidió apoyo a la población y resaltó que las fuerzas de seguridad intensificarán los operativos en barrios dominados por las bandas.
El gobierno guatemalteco aumentó el número de patrullajes, desplegó unidades especiales de inteligencia y ofreció recompensas por información sobre los responsables. Organismos internacionales manifestaron preocupación por la escalada de violencia y pidieron proteger a la población civil.



