Diversas regiones del occidente de Rusia sufrieron cortes masivos de electricidad y suministro de calefacción este domingo, tras una oleada de ataques con drones dirigidos contra su infraestructura energética. Autoridades locales de las provincias de Bélgorod y Briansk confirmaron los impactos en subestaciones y plantas generadoras, atribuyendo la ofensiva a las fuerzas armadas de Ucrania.
El gobernador de Briansk informó que la capital regional perdió gran parte de su capacidad eléctrica, afectando a hospitales, zonas residenciales y servicios públicos en medio de las bajas temperaturas invernales. Equipos de emergencia y técnicos de la red eléctrica trabajan a marchas forzadas para restablecer el servicio y evitar una crisis mayor en la población civil.
El Ministerio de Defensa ruso declaró haber interceptado múltiples aeronaves no tripuladas, pero admitió que la caída de escombros y algunos impactos directos causaron daños significativos. La situación ha obligado a implementar esquemas de racionamiento de energía en las zonas más golpeadas mientras se evalúa la magnitud total de las reparaciones necesarias.
Este episodio marca una escalada en la "guerra de la energía", llevando el conflicto directamente a la retaguardia rusa y afectando la vida cotidiana de sus ciudadanos. La vulnerabilidad de la red eléctrica ante ataques de largo alcance sigue siendo un desafío crítico para Moscú a medida que la guerra entra en una fase de desgaste tecnológico.



